domingo, 11 de marzo de 2007

Mi destino

En una mano tengo una flor
y, en la otra, mi destino.

Te ofreci las dos.

Tomaste la flor,
la envolviste suavemente y con ternura
entre tus manos,
absorbiste deseosa, el fragil aroma
la sembraste, con suficiente agua
en un jarron y,
junto a tu ventana la depositaste.

A mi regresaste
clavando tu mirada en mi rostro
mi ocaso en tus ojos mire
abriste mi otra mano
y,
deshojaste mi destino.





No hay comentarios.: